En el centro veterinario de Alcorcón vemos cada día el cariño incondicional que profesan los animales de compañía. Ellos no nos juzgan. Nos acompañan y se dan de forma desinteresada. Una caricia o una palabra cariñosa de aprobación es todo lo que necesitan para estar alegres a nuestro lado. El ser humano les tiene cerca desde tiempo inmemorial, y durante siglos han cumplido la función de estar a su lado y llenar muchos vacíos. Pero hace ya tiempo que sabemos que esos animales pueden desarrollar otras capacidades de forma asombrosa y brillante. Sabemos lo capaces que son en la detección de drogas y explosivos. O en el rescate de personas tras desastres naturales.

Ahora también sabemos que pueden ser de gran ayuda en ciertas terapias relacionadas con algo tan importante como nuestra salud. Algunos pabellones hospitalarios se han acostumbrado ya a la presencia de perros. Acompañan a niños que tienen que permanecer largas temporadas ingresados. Les animan a levantarse tras una intervención con la excusa de un paseo por los pasillos. 

Los protocolos hospitalarios exigen que estos animales presenten unas condiciones sanitarias óptimas, algo en lo que siempre ponemos el acento en el centro veterinario de Alcorcón. Animales sanos. Libres de cualquier enfermedad infecciosa. Las experiencias van desde el tratamiento para niños con déficit de atención o hiperactivos, ancianos con procesos depresivos y cuadros de esquizofrenia o ansiedad. Hasta los profesionales más escépticos hablan de una mejoría muy apreciable al hacer balance.

Desde el punto de vista puramente psicomotriz se han apreciado mejorías asombrosas en pacientes con dificultades motoras gracias a los caballos. Movilidad y el equilibrio se ven favorecidos de forma sensible. Desde la Clínica Veterinaria Centralvet hemos querido acercarte hoy a una realidad diferente relacionada con nuestros animales más cercanos. Sabíamos que eran amigos y compañeros. Ahora sabemos que también cuidan nuestra salud.